El rey y el cabeza de turco

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A partir de 11-12 años. Hoy recomendamos una novela de fantasía medieval: EL REY Y EL CABEZA DE TURCO (1965), de la autora sueca Maria Gripe, nacida el 25 de julio de 1923. Arvid ha sido nombrado rey contra sus deseos y su propio carácter, una pesada carga que amenaza a todo el reino…


Arvid ha tenido que ocupar el trono desde los trece años. Ahora el joven rey tiene dieciséis años y es meditabundo y tímido, un filósofo y un soñador. No se siente capaz de desempeñar su papel de rey. Para educarlo y ponerlo en contacto con la vida la corte, sus padres deciden casarlo y nombrar un cabeza de turco para que sea éste el que reciba el castigo por sus errores. Como cabeza de turco es elegido Helge, hijo adoptivo del verdugo. Helge es el reverso de Arvid: alegre y optimista ante la vida. De acuerdo con el dictamen de los astrólogos, se elige a la joven Elisif como próxima esposa del joven rey. Desde niña, sueña con convertirse en reina, pero, cuando llega a la corte para casarse con Arvid, el joven rey no se digna siquiera a dirigirle la mirada. Al cabo de un tiempo, Elisif se encuentra con Helge y, desde el primer momento, surge entre ambos una conexión que parece imposible; igual de imposible que la que se establece entre el rey y su cabeza de turco. ¿Se casará Arvid con Elisif, a pesar de todo, y se convertirá en el rey que su pueblo y su reino necesitan?

Beatriz Vera Poseck, en un artículo publicado en el número 190 de los Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil (CLIJ), dice que «El rey y el cabeza de turco (1967) y El país de más allá (1969) son dos cuentos de factura tradicional en los que no faltan los castillos, los reyes y las princesas, pero a los que se les añade el toque personal de la autora, que estructura a través de estas historias un alegato sobre el poder de rebelarse contra las normas y lo que está escrito, por el amor a la libertad de ser uno mismo.» Efectivamente, esta novela de Maria Gripe contiene todos los ingredientes de un cuento de fantasía medieval: un reino, un castillo, un rey, los nobles, un bufón, el pueblo… A ello hay que añadir los misterios del pasado, cuya revelación será una parte muy importante de la trama, como es el caso del origen de Helge, el cabeza de turco, que se ha criado con el verdugo. Tampoco faltan los elementos mágicos o sobrenaturales, como el hecho de que el rey Arvid haya sido incapaz de dormir una noche completa en toda su vida. Los protagonistas de la novela son adolescentes que, como suele ser habitual en la obra de Gripe, «tienen preocupaciones y reflexionan sobre el mundo en el que viven, son excepcionalmente lúcidos y conscientes de lo que ocurre a su alrededor. Son fuertes, maduros, sensatos, con un riquísimo mundo interior, que piensan por sí mismos y buscan respuestas a las cosas que les suceden.» Y, además, suelen ser incomprendidos por los adultos que los rodean. Aquí se cuestionan todo lo establecido: las normas y la estructura social, el bien y el mal, el deber y la necesidad de autorrealización. Tienen que sobrevivir a intrigas, envidias, traiciones, que pertenecen al mundo de los adultos, y a los que ellos contraponen ilusiones, esperanzas y una visión del mundo más idealista. Y todo ello aderezado con la prosa sencilla, pero cuidada y, por momentos, delicada, de la autora sueca, que alcanza momentos de suma belleza en las ocasiones en que se producen diálogos profundos entre dos de los cuatro personajes adolescentes: Arvid, Helge, Elisif y Engelke.

María Gripe nació en Vaxholm, Suecia, el 25 de julio de 1923. Cuando se dio cuenta de que se había leído todo lo que estaba a su alcance relacionado con temas medievales y novelas históricas, decidió escribir su propia novela. Tenía 12 años y rellenó y rellenó cuadernos, pero nunca la terminó. Con el tiempo, se licenció en Filosofía e Historia de las Religiones por la Universidad de Estocolmo, y luego se dedicó a la enseñanza. Su padre era escritor y su marido, con el que se casó en 1946, pintor e ilustrador. Fue este último el que más la animó a que pusiera por escrito las historias que contaba a su hija. Su hija tenía una casa de muñecas habitada de animales y seres fantásticos con los que jugaban y hacían teatro. Un día fue a una editorial con todos aquellos relatos puestos por escrito y, para su sorpresa, se publicaron hasta tres libros. Así empezó todo y no ha podido dejarlo.

Con un estilo sencillo y muy cuidado trata temas del día a día, aunque a veces estos sean bastante delicados: el hijo no deseado o ignorado, el alcoholismo, el paro, la inadaptación, la muerte, la soledad… Gripe, que en 1974 obtuvo la medalla Hans Christian Andersen, vivió la mayor parte de su vida adulta en Nyköpin. Después de un largo periodo de demencia senil, falleció a los 83 años en una residencia para ancianos en Rönninge, en las afueras de Estocolmo.

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