Cuentos policíacos

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A partir de 13-14 años. Hoy recomendamos una extraordinaria selección de relatos: CUENTOS POLICÍACOS (1841-1844), del escritor estadounidense Edgar Allan Poe, nacido un 19 de enero de 1809. Déjate asombrar por la fría lógica del detective Auguste Dupin para resolver los casos más imposibles.


Este volumen incluye cuatro relatos de Poe en los que el elemento central es la investigación de un misterio: «Los crímenes de la calle Morgue», «El misterio de Marie Rogêt», «El escarabajo de oro» y «La carta robada». El primero de ellos, «Los crímenes de la calle Morgue», presenta un caso grotesco, brutal e inexplicable que desafía toda lógica: se comete un crimen en una habitación en la que las puertas y ventanas están cerradas por dentro. A pesar de la dificultad que supone entrar en el edificio sin ser visto y, sobre todo, salir de él, el asesino ha desaparecido dejando los cadáveres de sus dos víctimas, escabrosamente dispuestos y mutilados, como única pista ante los aterrorizados ojos de los vecinos que habían acudido al escuchar los gritos de las dos mujeres. Sólo las dotes de observación y de análisis de Auguste Dupin conseguirán desentrañar el misterio y descubrir al culpable…

Por su parte, «El misterio de Marie Rogêt», inspirado en un crimen real, revela el rostro más inquietante de la ciudad moderna: una joven muy bella que vivía con su madre desaparece un día y su cuerpo es encontrado cuatro días después flotando en el río Sena. La prensa escrita monopolizará la información sobre el caso, manipulando ciertos datos y permitiendo a Dupin, mediante el análisis y la crítica de las informaciones, descubrir al menos parte de la verdad.

En «El escarabajo de oro», tres personajes se encuentran en la isla de Charleston: William Legrand, un noble venido a menos; Júpiter, el criado negro que teme a los espíritus, y el narrador de la historia, del cual no conocemos el nombre. Legrand encuentra un escarabajo y un pergamino que parece no tener nada escrito. Por una casualidad, al acercarlo al fuego, descubre que está escrito con una tinta invisible que sólo el calor puede sacar a la luz…

Por último, «La carta robada», con su sutil juego de apariencias, ofrece una lección magistral de astucia narrativa: un ministro roba una carta a una persona de mayor rango con la intención de chantajearla. La policía, sin sacar el asunto a la luz pública, aplica un método de búsqueda sistemático y pormenorizado al registrar el domicilio del ministro en su ausencia, pero no consigue dar con la carta. Finalmente, G*** decide dirigirse a Dupin, ofreciéndole una buena recompensa si consigue encontrarla.

Edgar Allan Poe no inventó el género policíaco… lo perfeccionó. Con estos relatos, tres de ellos protagonizados por el inolvidable Auguste Dupin, sentó las bases de una nueva forma de narrar el enigma, la deducción y el crimen. Antes de Sherlock Holmes, antes incluso de que la novela negra adquiriese nombre propio, ya estaba él, desentrañando lo improbable con la inteligencia como única arma. En estas páginas se encuentra la génesis de la literatura detectivesca tal y como la conocemos hoy. Y, con la creación de Auguste Dupin, dio origen al detective analítico. Un abominable crimen en una habitación cerrada o una importantísima carta robada pondrán en marcha el aparato policial, pero los policías profesionales no descubren nada, porque el bosque les impide ver el árbol. Dupin, en cambio, parte del árbol, del detalle revelador, y con su fría lógica logra desentrañar la complicada maraña del crimen. En una ocasión, hasta sin moverse de casa: para razonar le han bastado los periódicos.

Edgar Allan Poe nació en Boston, el 19 de enero de 1809, y murió en Baltimore el 7 de octubre de 1849. Su corta, aunque azarosa, vida estuvo plagada de fracasos, penurias económicas, debilidades y desgracias personales que han contribuido a conformar la imagen de «poeta maldito», tan típica del romanticismo y que tan bien encaja con nuestro autor.

Hijo de actores ambulantes, pronto se queda sin padres —cuando contaba tan sólo dos años de edad— y es adoptado por John Allan, un hombre con el que mantendrá siempre una extraña relación de amor-odio y dependencia económica, que no le impide tomar su apellido y mantenerlo hasta el fin de sus días. A causa del poco dinero que le proporciona su padre adoptivo, Edgar sufrirá la sensación de ser un desclasado en la Universidad de Virginia —de la que fue expulsado por jugador— y acabará cayendo en la tentación del juego, el alcohol y el láudano, a imitación de algunos de sus poetas románticos favoritos.

A los quince años ya es un gran lector de Byron, en quien encuentra un modelo literario y vital. En 1827, publica su primer libro de poemas, Tamerlán, que resulta un fracaso comercial. En 1830 lo admitieron en la Academia Militar de West Point, de la que pronto fue expulsado. En 1835, adquiere cierta fama como implacable crítico. Bajo los efectos del láudano, que empieza a utilizar como estimulante, escribe el relato «Berenice» y algunos de los poemas más delirantes. En 1838 publica La narración de Arthur Gordon Pym, cuya comercialización fue también un fracaso. En 1841, empieza a escribir los cuentos con que más fama alcanzaría en Europa, y en los que se suele situar el origen de la novela policíaca contemporánea: «Los crímenes de la rue Morgue», «El escarabajo de oro», etc.

Ni su matrimonio con su prima Virginia (que muere en 1847, a causa de la tuberculosis), ni su éxito y reconocimiento como crítico literario, que le permite conseguir algunos trabajos estables e incluso una oferta para fundar y dirigir una revista, ni el reconocimiento que recibe como poeta y autor de cuentos hacen que Poe deje la bebida y el láudano, por lo que su vida acabará siendo una especie de caída en picado. La muerte de su esposa, en 1847, le sumió, además, en una profunda depresión. Falleció dos años más tarde, después de ser encontrado en una calle de Baltimore víctima del delirium tremens. Poe apareció desorientado, vestido con ropas que no eran suyas y vagando por las calles. Fue llevado a un hospital, pero no pudo recuperar el habla coherente para explicar qué le había pasado. La causa de su muerte no se aclaró y se ha especulado desde entonces con problemas de drogas, meningitis, sífilis o incluso rabia.

De su producción poética, por otra parte, destacan tres piezas: «El cuervo», «El palacio encantado» y «Annabel Lee», que, según los críticos, habrían sido suficientes para que Edgar Allan Poe pasara a formar parte de la historia de la literatura.

En fin, Poe es conocido por su narrativa de terror y su maestría en el relato de influencia gótica. Asimismo, es considerado uno de los maestros de la literatura universal y padre del género detectivesco. Así, Poe creó al primer detective moderno de la literatura, Auguste Dupin, personaje que influyó a autores como Arthur Conan Doyle o Agatha Christie. Y, a lo largo de su carrera literaria, trató de una manera casi obsesiva temas como la muerte, el entierro en vida o el duelo. En este sentido son muy conocidos relatos como «El pozo y el péndulo», «La máscara de la muerte roja», «El corazón delator» o «Berenice», entre muchos otros. La influencia posterior de Poe en la cultura, tanto popular como académica, ha ido creciendo con el tiempo y en la actualidad es una figura incontestable, cuyos cuentos han sido llevados al cine en numerosas ocasiones e incluso ha pasado a formar parte, como personaje, de numerosos libros, episodios televisivos o largometrajes.

La adaptación más célebre del relato Los crímenes de la calle Morgue» es la película de terror estadounidense de 1932, basada muy vagamente en el relato de Poe, titulada en España El doble asesinato de la calle Morgue. Bela Lugosi, un año después de su actuación como Drácula, retrata a un científico loco que secuestra a mujeres y las inyecta con sangre de su simio enjaulado y malhumorado. La fotografía de Karl Freund y la dirección de Robert Florey han sido alabadas por la prensa especializada y caracterizadas como «expresionistas» por el crítico Leonard Maltin. Las secuencias violentas llevaron a Universal Pictures a reducir su tiempo de duración de 80 minutos a 61 minutos.

Al tratarse de una selección específica de relatos de Poe, de Cuentos policíacos sólo podemos recomendar la edición de Anaya, dentro de la colección TUS LIBROS SELECCIÓN.

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