A partir de 12-13 años. Hoy tenemos una recomendación para nuestros jóvenes investigadores: LOS ESCARABAJOS VUELAN AL ATARDECER (1978), de la escritora sueca María Gripe, nacida un 25 de julio de 1923. Llega el verano a la quinta Selander y se desatan antiguos maleficios…
Los escarabajos vuelan al atardecer es una novela elaborada con unos ingredientes singulares. Una casa deshabitada. Tres amigos con todo el verano por delante. Unas cartas antiguas que hablan de un misterio y de un terrible maleficio. Una partida de ajedrez en la que hay mucho en juego. Y los escarabajos, que aparecen en los lugares más insospechados. Cuando tres muchachos, David, Annika y Jonás, se hacen cargo de una casa deshabitada no se imaginan el gran misterio que les aguarda en el desván, lo que dará comienzo a una serie de intrigantes aventuras. Quizá, después de tanto tiempo, ha llegado el momento de resolver el enigma que esconde la quinta Selander…
Esta novela de María Gripe contiene todos los ingredientes necesarios para despertar el interés de los lectores adolescentes. En primer lugar, sus protagonistas también lo son, y manifiestan personalidades bien definidas y diferentes entre sí. Desde la Annika sensible y reivindicativa ante lo que considera injusto, hasta el David caballeroso y reflexivo, pasando por Jonás, el más joven, de 12 años, impulsivo e imaginativo. La casa abandonada, con todos sus secretos, es el lugar idóneo para que los tres protagonistas viertan su curiosidad y sus deseo de aventura en la época estival. Posibles maldiciones, objetos perdidos de gran poder, personajes del pasado, antiguos amores, cartas… La novela aborda cuestiones profundas de manera orgánica: las relaciones asimétricas, la posición de la mujer en siglos pasados, las diferencias de clase social, la crítica del periodismo, y lo hace sin sermonear, permitiendo que los lectores descubran estas ideas a través de la investigación y los diálogos de los personajes. En fin, no se trata de una novela de acción, sino de descubrimiento e investigación, y en la que la atmósfera de la quinta Selander, y su descripción, tiene un gran peso en la trama.

María Gripe nació en Vaxholm, Suecia, el 25 de julio de 1923. Cuando se dio cuenta de que se había leído todo lo que estaba a su alcance relacionado con temas medievales y novelas históricas, decidió escribir su propia novela. Tenía 12 años y rellenó y rellenó cuadernos, pero nunca la terminó. Con el tiempo, se licenció en Filosofía e Historia de las Religiones por la Universidad de Estocolmo, y luego se dedicó a la enseñanza. Su padre era escritor y su marido, con el que se casó en 1946, pintor e ilustrador. Fue este último el que más la animó a que pusiera por escrito las historias que contaba a su hija. Su hija tenía una casa de muñecas habitada de animales y seres fantásticos con los que jugaban y hacían teatro. Un día fue a una editorial con todos aquellos relatos puestos por escrito y, para su sorpresa, se publicaron hasta tres libros. Así empezó todo y no ha podido dejarlo.
Con un estilo sencillo y muy cuidado trata temas del día a día, aunque a veces estos sean bastante delicados: el hijo no deseado o ignorado, el alcoholismo, el paro, la inadaptación, la muerte, la soledad… Gripe, que en 1974 obtuvo la medalla Hans Christian Andersen, vivió la mayor parte de su vida adulta en Nyköpin. Después de un largo periodo de demencia senil, falleció a los 83 años en una residencia para ancianos en Rönninge, en las afueras de Estocolmo.

