La visita del inspector

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A partir de 13-14 años. Nuestra lectura recomendada hoy es LA VISITA DEL INSPECTOR (1946), obra de teatro del inglés J. B. Priestley, nacido un 13 de septiembre de 1894. Aunque la situación inicial es la tópica en este tipo de novelas, la historia evoluciona de forma originalísima hacia un final inesperado.


Un inspector de policía se presenta en el domicilio de la familia Birling, interrumpiendo la animada cena con que celebran el compromiso matrimonial de Sheila y Gerald. A partir de ese momento, interroga a los comensales, indagando su implicación en el suicidio de una muchacha, Eva Smith. La obra, prodigio de construcción formal, desarrolla entonces una trama que progresa como un mecanismo de relojería y en la que el habilísimo manejo del suspense no consigue sofocar un mensaje de profundo calado moral: todos formamos parte del mismo cuerpo social y somos responsables de lo que les sucede a los demás.

La visita del inspector, como ya hemos mencionado, parte de una situación propia de las historias policiales: un inspector investiga la muerte de una muchacha en un entorno cerrado, la mansión de los Birling. Hasta aquí, parece la típica historia de resolución de un crimen, al estilo de las protagonizadas por Sherlock Holmes o por Hercules Poirot. Pero la obra presenta un desarrollo completamente original y una resolución inesperada, que sorprende, además, por su fuerte contenido de crítica social. La historia transcurre en la Inglaterra de 1912, en la que son muy marcadas las diferencias entre las clases sociales. Parte de un suceso, el supuesto suicidio de una joven embarazada, y en ella aparecen temas como la explotación laboral y la discriminación de clase social, la infidelidad y el embarazo fuera del matrimonio, el alcoholismo… Se trata de temas de gran calado y que tienen mejor comprensión para el lector adolescente con el acompañamiento lector de un adulto. El mensaje final de la obra es que todos tenemos una responsabilidad social: las consecuencias de nuestras acciones afectan a los demás, puesto que los individuos de diferentes clases sociales estamos interconectados.

John Boynton Priestley nació en Bradford, Inglaterra, el 13 de septiembre de 1894. Participó en la Primera Guerra Mundial, en la que fue herido en dos ocasiones: primero por un disparo de mortero y luego por gas. A su vuelta a Inglaterra, estudió en Cambridge y luego, en Londres, inició su carrera como periodista y escritor. Varias de sus novelas y de sus obras de teatro fueron llevadas al cine. Entre ellas, como no, La visita del inspector, en 1954.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue locutor de la BBC. Su programa, «Postscripts», comenzó el 5 de junio de 1940 y se emitía los domingos por la noche. Alcanzó hasta 16 millones de oyentes y se decía que sólo Churchill le ganaba en audiencia. Después de algunos meses, miembros del Partido Conservador se quejaron a la dirección de la cadena por considerar que Priestley expresaba opiniones izquierdistas. En consecuencia, su programa se censuró, emitiéndose por última vez el 20 de octubre de 1940.

No fue ésta la única dificultad que sufrió por sus ideas socialistas, ni el único desencanto. Se casó tres veces y, fruto de su pasión por la música, llegó a escribir el libreto de la ópera The Olympians (1949). En Bradford lleva su nombre la biblioteca de la Universidad de Bradford y hay una estatua suya frente al National Media Museum.

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