La Piedra Lunar

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A partir de 15-16 años. Hoy recomendamos la obra que inaugura la novela policial: LA PIEDRA LUNAR (1868), del escritor inglés Wilkie Collins, nacido el 8 de enero de 1824. Un objeto misterioso y maléfico, una mansión en la campiña inglesa, un robo y numerosos sospechosos…

La Piedra Lunar, valiosa joya robada de un santuario hindú y de la que se cuentan toda clase de leyendas maléficas, llega a las manos de Raquel Verinder, heredera de un lord inglés, como regalo de cumpleaños de su tío fallecido. Sin embargo, después de la cena de celebración del aniversario de la dama, la gema desaparece. El sargento Cuff será el encargado de desentrañar una verdad que permanece oculta tras las diferentes versiones de los hechos que ofrece cada uno de los personajes implicados.

El mismo T. S. Eliot dijo que La Piedra Lunar es «la primera, la más larga y la mejor de las novelas detectivescas inglesas modernas». Y no sólo eso, sino también un melodrama apasionante que ilumina los recovecos más íntimos de la naturaleza humana. La obra, inicialmente, fue publicada por entregas en la revista literaria semanal All the Year Round, fundada y dirigida por Charles Dickens, del 4 de enero al 8 de agosto de 1868. Ese mismo año apareció en formato de libro. Años más tarde, en 1877, Collins adaptó la novela como pieza teatral.

En esta novela, Collins utiliza una vez más con éxito el recurso estilístico de la novela epistolar y la narración múltiple, de la cual ya se había servido en La mujer de blanco (1860): la sección narrada por Gabriel Betteredge (el sardónico jefe del personal de servicio) y por Miss Clack (una pariente pobre, morbosamente religiosa) brindan humor y patetismo a través del contraste con los testimonios de los otros narradores, a medida en que se avanza en el desarrollo de la intriga. Así, en torno al misterio del robo se va urdiendo un fascinante y cautivador relato que van narrando varios de los personajes. Esta complejidad narrativa es uno de los motivos de no recomendar esta novela a lectores menores de la edad que aquí indicamos. Otro inconveniente, aunque de menor importancia, es su extensión, pues las ediciones superan las quinientas páginas. Además, trata temas adultos, como los asuntos amorosos y matrimoniales, la relación entre las clases sociales en la época victoriana, o la colorida descripción de la adicción al opio. Sin que sus lectores lo supieran, Wilkie Collins escribía en realidad sobre su propia experiencia: en efecto, en sus años maduros fue víctima de una severa adicción al láudano y como consecuencia sufría delirios paranoicos.

Wilkie Collins nació en Londres el 8 de enero de1824 y murió, en esa misma ciudad, en 1889. Hijo del pintor paisajista William Collins, cursó estudios de Derecho antes de dedicarse de lleno al oficio de escritor. En 1848 publicó una semblanza sobre la figura de su padre y, dos años más tarde, aparecía su primera novela, Antonina o la caída de Roma. Mantuvo una gran amistad con Charles Dickens, con quien colaboró en la novela El abismo, y trabajó largo tiempo en la búsqueda de formas narrativas renovadoras. Fruto de este esfuerzo literario son sus dos obras fundamentales: La dama de blanco (1860) y La Piedra Lunar (1868). Maestro de la narrativa inglesa, su obra ha tenido admiradores y seguidores tan cualificados como Henry James, T.S. Eliot o Jorge Luis Borges.

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