El crimen de Lord Arthur Saville y otras historias

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A partir de 13-14 años. Hoy tenemos una recomendación para aficionados a los augurios inexorables, los fantasmas y las casas encantadas: EL CRIMEN DE LORD ARTHUR SAVILLE Y OTRAS HISTORIAS (1891), del escritor irlandés Oscar Wilde. Se trata de cinco relatos ingeniosos y de humor negro que muestran la maestría de Wilde para la ironía, la parodia y la sátira.


El primer relato, «El crimen de Lord Arthur Saville», sigue a Lord Arthur Savile, un joven noble a quien un quiromántico le dice que está destinado a cometer un asesinato. Decidido a librarse de esta carga antes de casarse con su amada, Lord Arthur se embarca en una serie de intentos para cumplir el predicho crimen, lo que lleva a consecuencias inesperadas y cómicas. En el segundo relato, titulado «El fantasma de Canterville», sin dar importancia a las historias que se cuentan, un millonario americano, el señor Otis, compra la antigua mansión de Canterville y se traslada a vivir en ella junto a su familia. Lord Canterville, el dueño anterior de la casa, les advierte de que el fantasma de Sir Simón de Canterville deambula por el edificio desde hace 300 años, cuando asesinó a su esposa Lady Eleanor de Canterville. Resulta que los hermanos de Lady Eleanor, al enterarse de lo ocurrido, encadenaron a Sir Simón y lo mataron de hambre; desde entonces, su espíritu deambula por la mansión… En «La esfinge sin secreto», un hombre se obsesiona con una mujer que parece tener una vida secreta. En «El millonario modelo», un millonario de buen corazón ayuda a un artista en apuros. Por último, en «El retrato de Mr. W. H.» se relata el intento de descubrir la identidad de Mr. W. H., la enigmática persona a la que Shakespeare le dedicó sus célebres Sonetos.

Los relatos de esta obra abordan cuestiones como la presión social, la identidad, la búsqueda de sentido y la crítica a las convenciones sociales, temas que resultan atractivos para lectores de la edad que recomendamos. Además, Wilde cuestiona constantemente las normas establecidas, es ingenioso y a menudo humorístico, con un tono irónico que resulta atractivo para lectores adolescentes con cierto nivel de madurez intelectual. Es cierto que el humor de Wilde es sofisticado y basado en el sarcasmo, la ironía y los juegos de palabras, por lo que lectores más jóvenes o inexpertos pueden no captar completamente estas sutilezas. En fin, se trata de un volumen de relatos que requiere lectores de más edad que su libro anterior, El príncipe feliz y otros cuentos, más adecuado a lectores infantiles.

En «El crimen de Lord Arthur Saville», el protagonista intenta cometer un crimen porque le predicen que está destinado a hacerlo. El relato juega con la culpa, la responsabilidad moral y la toma decisiones cuestionables, algo que no es explícitamente perturbador, pero requiere cierta madurez para reflexionar sobre sus implicaciones éticas. Jorge Luis Borges ha dicho de «El crimen de lord Arthur Savile» que «está con toda gracia más allá del Bien y del Mal. Se trata de la historia de un asesinato, pero el hecho se perpetra en un mundo que, por su misma frivolidad, no es menos real que el deliberadamente fantástico de Las mil y una noches.»

En cambio, «El fantasma de Canterville» parte de una situación inicial de novela gótica o de terror, la mansión habitada por fantasmas, para luego desarrollarse de forma cómica y convertirse en una elegante sátira social. Se trata de uno de los relatos más conocidos y queridos del autor irlandés, donde un anacrónico fantasma no sólo no logra asustar a los nuevos habitantes de la mansión, sino que acaba siendo el juguete y la víctima de éstos. Además, la historia subraya temas como la importancia de la familia y el amor genuino, la redención y el perdón, y critica algunas tradiciones inglesas de la época victoriana.

Oscar Wilde nació en Dublín el 16 de octubre de 1854, en el seno de una peculiar familia burguesa. Su casa fue la primera escuela de arte antes de sus estudios en la Portora Royal School, en el Trinity College de Dublín y, finalmente, en Oxford. Una formación completa y una personalidad singular crearon a su alrededor una temprana reputación artística. Novelista, poeta, crítico literario y autor teatral de origen irlandés, gran exponente del esteticismo, Oscar Wilde conoció el éxito desde sus comienzos gracias al ingenio punzante y epigramático que derrochó en sus obras, dedicadas casi siempre a fustigar a sus contemporáneos. Defensor del arte por el arte, sus relatos repletos de diálogos vivos y cargados de ironía provocaron feroces críticas de los sectores conservadores.

En 1881, publica un libro de Poemas; en 1888, El príncipe feliz y otros cuentos; en 1891, El crimen de Lord Arthur Savile y otras historias; y en 1892 Una casa de granadas. Obtuvo un gran éxito como dramaturgo, con obras llenas de ironía, como La importancia de llamarse Ernesto (1895). Sin embargo, su única novela, El retrato de Dorian Gray (1891), le atrajo severas críticas por parte de los sectores puritanos. Su relación homosexual con lord Alfred Douglas, y una demanda que este interpuso, le acarrearon dos años de prisión. Allí escribió De profundis (1905), una larga carta sobre su viaje espiritual. Cuando salió de la cárcel, cambió de nombre y emigró a París, donde escribió su último libro, Balada de la cárcel de Reading (1898), y donde vivió hasta su muerte.

El relato «El fantasma de Canterville» ha sido llevada al cine y el teatro numerosas veces, y también se han hecho versiones para televisión y radio. De las diversas adaptaciones para el cine, destaca la dirigida por Jules Dassin en 1944, protagonizada por Charles Laughton, Robert Young y Margaret O’Brien.

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