A partir de 9-10 años. Hoy recomendamos una selección de los mejores CUENTOS (1835) de Hans Christian Andersen, escritor danés nacido un 2 de abril de 1805. Porque no siempre un final feliz es un buen final para una buena historia…
La selección que aquí proponemos es la publicada por la editorial Alma en su colección Clásicos Ilustrados. Contiene doce de los cuentos más recordados de Andersen. Entre ellos encontramos «La sirenita», «El patito feo», «El traje nuevo del emperador», «La princesa del guisante», «El soldadito de plomo» o «La vendedora de fósforos».
No es casualidad que el Día Internacional del Libro Infantil se celebre el 2 de abril, fecha del nacimiento del danés más universal: Hans Christian Andersen. A diferencia de los otros grandes autores del género, Charles Perrault y los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, Andersen no se limitó a adaptar historias de la tradición oral, sino que reinventó el lenguaje de los cuentos que hoy llamamos infantiles (en su momento, los leía sobre todo el público adulto) y los situó al nivel literario de maestros de la ficción breve decimonónica como Antón Chéjov o Edgar Allan Poe. Sus orígenes humildes y la pobreza extrema que padeció en su infancia, digna de un personaje de alguno de sus relatos, imprime a sus historias un carácter serio, duro, melancólico y, a diferencia de los de Perrault o los hermanos Grimm, exento de moraleja. Raros son sus cuentos con final feliz y, sin embargo, acaso sea el más popular, leído y querido de los autores del género. De su padre recuerda que le hacía dibujos y teatro y le leía Las mil y una noches. Su afición a la lectura y su capacidad para memorizar escenas lo llevó al teatro. No triunfó como actor ni como dramaturgo; tampoco como poeta. Pero cuando los Cuentos lo convirtieron en cisne, pudo decir de su vida que fue «un cuento hermoso, rico y feliz». Viajó con Goethe, conoció a Dickens, fue invitado por Liszt y recibido por príncipes y reyes. En España saludó al duque de Rivas, y a Hartzenbusch, con quien pudo departir en alemán, aunque le dolió comprobar que desconocía sus cuentos.
Sin duda, lo que más nos maravilla de los más de doscientos cuentos de Andersen es la manera tan cruda y en ocasiones cruel (en las antípodas de lo que las versiones edulcoradas para todos los públicos suelen mostrar) en que parece narrarnos su propia vida. Procedente de una familia muy humilde —se ha considerado «La vendedora de fósforos» como una alusión a su madre—, abandonó el hogar para probar suerte como cantante de ópera. No logró su objetivo, pero hizo contactos en la corte danesa y en los mundillos editorial y artístico: «El patito feo» hecho realidad. «El soldadito de plomo», por su parte, parece narrar su turbulenta relación con el bailarín Harald Scharff, quien tuvo que retirarse de los escenarios por culpa de una lesión de rodilla producida después de interpretar al protagonista del cuento de su antiguo amigo. Sus cuentos cubren un vasto registro, desde la fábula y la leyenda, de la sátira y el retrato hasta la novela corta, sirviéndose de animales, flores, objetos inanimados y criaturas sacadas de supersticiones populares, personajes históricos o de la vida cotidiana. Con humor y tragedia, malicia y poesía, realismo y sentido dramático, sus cuentos simbolizan los sentimientos y acontecimientos de la vida de Andersen, en los que subyace un plano de sutil magia poética y bondadosa sensibilidad.

Hans Christian Andersen nació en Odense, Dinamarca, en 1805, hijo de un modesto zapatero y una lavandera. A los 11 años falleció su padre tras alistarse en las tropas napoleónicas. En 1819, emigró con su madre y su padrastro a Copenhague. Allí, Tras probar suerte como actor de teatro y cantante de ópera sin demasiado éxito, gracias al reconocimiento que le hizo Reinhart de sus primeros escritos, recibió el apoyo de Jonas Collin, director del Teatro Real, para completar sus estudios. Andersen estudió en Slagelse y Elsinor antes de comenzar su carrera literaria como poeta en 1827, eludiendo la prohibición del director de su escuela: «El niño moribundo», poema que publicó de forma anónima en una prestigiosa revista literaria.
Publicó varias novelas y obras de teatro antes de comenzar a escribir cuentos infantiles y de hadas, publicados en antologías. Escribió también libros de viajes (uno de los cuales incluía sus andanzas por España), poemas y unas cuantas biografías que son prácticamente desconocidas fuera de Dinamarca. Pero fueron sus cuentos infantiles los que garantizaron la inmortalidad de este escritor. Entre 1835 y 1872, publicó sucesivas colecciones de cuentos originales, con los títulos de Historias de aventuras para niños, las dos primeras, y Cuentos nuevos, desde la tercera. Incluían relatos como «La sirenita», «El soldadito de plomo», «El patito feo» o «La reina de las nieves». Además de poseer una vasta imaginación, Andersen tuvo el talento de emplear un estilo sencillo e incluir modismos del lenguaje oral para contar sus historias, lo que las hizo más cercanas y accesibles. Tampoco tuvo miedo a incluir sentimientos que escapaban a la compresión de la infancia, lo que hizo que las personas adultas, aún hoy en día, lean sus cuentos con agrado e interés. También supo apelar a leyendas típicas de los cuentos de hadas, por lo que todo el mundo puede sentirse identificado con ellas. El autor da nombre un premio que desde 1956 reconoce a autores e ilustradores por su contribución excepcional a la Literatura infantil y juvenil. Las obras de Andersen han sido traducidas a más de 100 idiomas, publicadas en todo el mundo, logrando convertirse en auténticos clásicos. Sin embargo, sus aspiraciones por convertirse en un reconocido dramaturgo y novelista nunca se cumplieron.
De los Cuentos de Andersen ha habido adaptaciones al teatro, el cine, la televisión, el musical, la ópera, el cómic o los videojuegos. En la siguiente galería aparecen los carteles de algunas de las versiones cinematográficas más célebres de sus obras.





